Trabajar en la casa no es cosa fácil, aunque lo parece. Los tiempos cambian, la motivación se dificulta y los “consentimientos” prueban nuestra voluntad. La rutina y el espacio destinado como oficina se vuelven algo fundamental, nos ayudarán a concentrarnos en nuestras metas, evitando mezclar las tareas laborales y con las de la casa.
Para que no mueras en el intento del trabajo en casa, te dejamos estos útiles consejos…
- Determina una rutina de trabajo, determinando los tiempos de llegada a tu “espacio de trabajo”, de almuerzo y de término de la jornada.
- De igual manera, determina un espacio de trabajo, es importante que tenga buena luz y cuentes con muebles que te permitan adquirir una buena postura (Nunca la cama! Eso matará tu espalda!).
- Si no vives sola, sé clara y exige no ser molestada durante las horas que establezcas como tiempo de trabajo. Una vez que trabajes en casa notarás que todos quieren hablarte, aunque son detalles cortos o rápidos, si los sumas, verás que te des-concentran de tu rutina. Recuerda que esas mini preguntas son lo mismo que los llamados a la oficina.
- Sé organizada y proponte metas diarias, semanales y mensuales. Es fácil perder el foco cuando no hay un otro evaluandonos.
- Si es invierno, intenta determinar un espacio que sea fácil de calefaccionar, para que evites grandes cuentas de luz o gas. Si la cuenta se vuelve impagable, puedes combinar tu lugar de trabajo llendo algunos días a una cafetería.
- Asimismo, si la motivación y la concentración se tornan esquivas, cambiar de lugar o trabajar en lugares con más gente podría ayudarte.
- Aprende a desconectarte, la casa puede funcionar como oficina, pero no lo es para el resto de tu familia.
- La tecnología será tu mejor aliada, el celular puede convertirse en tu oficina móvil: donde podrás revisar tus mails, derivar las llamadas a de tu casa y muchas otras cosas.




