La arremetida de las mujeres en el mundo laboral no ha sido un tema menor si tomamos en cuenta que su participación ha tenido un aumento del 10% en los últimos cinco años. Ya no es parte del cuestionamiento si deben trabajar o no, si no que cuánto debería trabajar en relación un horario que las represente y cuáles son las características que aportan a la empresa.
Según la consultora corporativa internacional, Avivah Wittenberg-Cox, las mujeres son un elemento complementador y de equilibrio al interior de las organizaciones. Y aseguró, en un seminario de Comunidad Mujer, que “las empresas que tienen un mejor balance de género tienen retornos económicos un 35% mayores. Éstas son las que consideran el liderazgo, el talento y el mercado”.
Esto sin duda reconoce el hecho de que es cada vez más necesario que existan las condiciones para que más mujeres puedan ingresar al mundo laboral y, según dijo la sicóloga y escritora Clemencias Sarquis en el seminario los Nuevos Chilenos de Icare, “para aportar nuestro estilo no podemos seguir trabajando con horarios, ritmos, reglas y lenguajes de los hombres. Nosotras debemos actuar de acuerdo a nuestra forma de ser sin forzarnos a ser lo que no somos”.
¿Pero qué nos diferencia?…
Lo primero que se destaca es el hecho de poder hacer más de una tarea a la vez, la capacidad de estar siempre atenta a improvisar, la empatía y generar lazos.
Además, la sicóloga asevera que la mujer conecta donde quiera que vaya, compra estableciendo relaciones y no sólo complementando transacciones. Aprecian más la diversidad en el mundo, son más flexibles, respetan por igual la intuición y la pura racionalidad y son capaces de entender y gestionar la ambigüedad. Resumiendo que “se podría decir que ciertas facultades excepcionales propias de la mujer, son el talento para comunicarse, la capacidad para interpretar claves de comunicación no verbal, la sensibilidad emocional, la empatía, paciencia, habilidad para pensar y hacer varias cosas simultáneamente, don para hacer amigos y negociar” explica la especialista.
Los hombres en cambio, son más prácticos, van directo al grano, se rigen bajo las reglas bases, son más individualistas, buscan hacer transacciones rápidas en vez de vitrinear; esto según Sarquis, quien además destaca que el lenguaje de hombres y mujeres es totalmente distinto, siendo la prosa del hombres más discutidora, agresiva y contestataria, describe menos sus percepciones y deseos personales y se centra en lugares y situaciones.
Nuevos cambios…
El hecho de que el 80% de la decisión de compra la tengan las mujeres comienza a hacer ruido y nuevas consultoras y empresas de marketing se están empinando hacia conocer y reflejar las necesidades y gustos de estas mujeres. Así también vemos cómo se ha vuelto una necesidad la inclusión de este género en puestos de trabajo claves.
Si bien hoy no es sorpresa ver mujeres en la Presidencia, Chile fue un país innovador en la materia, ya que no sólo tuvimos una Presidenta mujer, sino que, además, las elecciones finales se batieron entre candidatas del mismo género, Bachelet y Alvear.
En cuanto a los cambios en los hombres, algunos especialistas, tomando en cuenta que si las mujeres están entrando con tanta fuerza al mundo del trabajo y a la vez su doble rol está comenzado a ser un compartir obligatorio de la nueva familia, se estaría desarrollando una nueva masculinidad. Así es como vemos un aumento de un 4,25% a un 5,2% en los últimos tres años de hombres jefes de hogar donde el padre se hace cargo, en solitario, de los hijos.
Un futuro compartido…
Para Clemencias Sarquis, “hay una gran diferencia entre el hombre y la mujer, pero asegura que juntos pueden hacerlo mejor que por separado. Para la especialista el futuro tendrá que ser un espacio compartido”.
Asimismo, Wittenberg-Cox destaca la necesidad de un equilibrio de géneros al interior de las corporaciones, valorando lo que tanto hombres como mujeres puedan aportar de forma complementaria.
Columna de Trabajo y Mujer para el blog de la Revista Vanidades