Entrevistamos a Rossana Sadir, una de las directivas top de Avon, quien ha sabido no solo hacer de su trabajo una pasión, sino que compatibilizar familia y carrera a un nivel internacional.
Coordinar la entrevista no fue cosa fácil, ni menos rápida. Y es que Rossana es una mujer muy ocupada. Por eso, el día de la entrevista, a penas preguntamos por ella en la puerta pudimos notar que estaba todo perfectamente coordinado y que unos minutos de retraso no pasarían inadvertidos.
Su recibimiento es cálido y cercano. Sus historias escapan a lo que un simple mortal está acostumbrado a escuchar. Su discurso entrega la sensación de una mujer en constante movimiento, que maximiza cada recurso y minuto y que deja entrever un sello muy aventurero. Se muestra segura y clara al hablar. Su enfoque está puesto en nuestra entrevista y sabe bien lo que quiere decir, lo que ha vivido y cómo ha llegado a estar donde está.
Partimos la entrevista volcándonos en sus éxitos laborales, para descubrir sus claves, sus conceptos y su forma de conseguirlos…
“Hay una frase que me dijo una persona que yo creo que es bastante exacta, que dice que satisfacción es igual a expectativa menos resultado. Entonces, el éxito o la satisfacción de una persona se traduce en lograr lo que uno se ha puesto como objetivo”, determina Rossana.
Asimismo nos cuenta que cuando hizo una presentación sobre este mismo tema en un forum para mujeres, le preguntaron ¿Cómo defines a una mujer exitosa? “Es muy difícil decirlo”, porque a modo de ejemplo, asegura que el éxito de una mujer que decide abandonar su carrera porque quiere ver y criar a su familia, estará simplemente en ver a sus hijos realizados.
Por esta razón explica que “el éxito está donde te vuelcas como persona y como energía; hay veces que, más allá que definir un camino, tienes que definir hacia dónde quieres ir”.
Y es así como lo hizo ella, no solo en términos laborales, sino también familiares. Junto a su marido decidieron hacer un ejercicio de “planificación estratégica personal” en el que definieron objetivos en común, objetivos personales y también familiares para poder alcanzar sus metas. Como ambos trabajaron en planeación estratégica, se les hacía natural y necesario determinar el norte de la familia. Justamente de ese ejercicio nació la innovadora meta y actual estilo de vida de hacer familia en el extranjero.
“Yo a veces le digo a mi marido que si somos un barco él es la vela y yo el timón, porque a él le gusta volar y a mí dar el norte”, comenta Rossana. Por lo mismo, describe a su pareja como un emprendedor que le gusta lo nuevo y ella misma se define como en búsqueda de la estabilidad.
Por esta razón, para Rossana esta es una “estructura familiar” que les funciona muy bien, ya que su marido también ha podido consolidar su carrera y trabajar en todos los países en los que han vivido. Además, él fue quien quiso vivir fuera y también fue uno de los motivos por lo que esta líder se decidió a ser parte de la multinacional. Ya en la entrevista con la empresa les decía “en dos años quiero ser expatriada, quiero tener experiencias en otros países”, recuerda.
(parte II) —- —– —-
¿Cómo lo hace una mujer para hacer carrera, tener familia, cambiarse de país y de cargo, todo en paralelo y cada cierto tiempo?
En un principio se vio enfrentada a que algunas personas le dijeran que esperara para ser madre, porque era posible que la ascendieran. No hizo caso y, más impresionante aún, el ascenso lo obtuvo estando embarazada. Luego otros le aseguraban que con el embarazo estaría fuera de combate, a lo que ella respondía que si había logrado manejar los primeros (los más difíciles) meses de embarazo, no veía porque habría de tener problemas más adelante.
Cabe destacar que esta incansable mujer tuvo a sus hijos y sus más importantes promociones de forma paralela. Y es que para ella es claro que si la empresa te apoya te vas a dedicar más a tu trabajo, además de que si tienes claro lo que quieres y no estás dispuesta a tranzar, las cosas van a salir igual.
En cuanto a cómo logra barajar su maternidad con las grandes responsabilidades que asume diariamente, Rossana asegura que la clave está en saber desconectarse. Esto nos queda más que demostrado durante la entrevista, en la que se enfoca casi como si no existiera ninguna distracción; no miró ni una sola vez su celular, ni computador, ni nada. Terminadas las preguntas nos concede 5 a 7 minutos finales y luego se desconecta casi por completo de nosotros y nos despide rápidamente para seguir muy concentrada en sus labores.
En términos de prioridades, ella sabe que tiene que irse de su oficina a más tardar a las siete de la tarde, porque debe y quiere llegar a estar con los suyos. Pero si tiene trabajo pendiente, simplemente vuelve a prender su computador cuando los niños ya están acostados o durmiendo.
Asimismo, en tiempos de estrés, busca salirse de la realidad encontrando momentos de relajación, que en su caso se relacionan con su pasión por la lectura, ver una película, hacer ejercicios, entre otras cosas.
Por otra parte, el hecho de cambiar constantemente de país tiene que ver con la característica aventurera y multicultural de su familia, la que se compone de más de una nacionalidad. Ellos gozan de las nuevas posibilidades que les entregan las diferentes ciudades latinoamericanas en las que han vivido, así como disfrutan de ser turistas al mismo tiempo que comienzan a pertenecer y conocer cada cultura.
Esto no ha sido un problema para sus hijos, ya que ha sabido motivarlos explicándoles que esto es una aventura a la que pueden poner fin y volver a Brasil de ser necesario o quererlo. Algo que ocurrió una vez que Rossana decidió volver y que la empresa no tuvo problemas en reubicarla en dicho país en menos de dos meses.
(parte III) —- —– —-
El liderazgo de una mujer cosmopolita
Para Rossana encontrar un tono como líder y como mujer fue algo que le costó. Esto asegura se debe a que a la mujer se le exigen más cosas que un líder común.
Por ejemplo, un hombre puede ser más frontal, directo o rígido, pero una mujer que se muestra de esta manera, a los ojos de sus pares, pareciera más bien que está en un mal día, nos explica.
Así tuvo que aprender a barajar de mejor manera sus características masculinas y femeninas, ya que en un principio se le hacía más natural ser directa y clara al establecer y pedir las cosas. Además, tuvo que aprender los diferentes estilos de cada país al que llegaba a trabajar, enfrentándose y aprendiendo de países más directos y frontales como Brasil o Argentina o, por el contrario, Chile, un país más mixto entre lo frontal y el respeto por el protocolo.
Por otra parte, también nos comenta sobre los beneficios del liderazgo femenino, como por ejemplo que, por lo general, los hombres bajan su guardia y se genera una relación más fluida y franca, donde se confiesan debilidades y problemáticas. Asimismo, algunas veces se generan relaciones de protección de ellos hacia la mujer, de entregarle seguridad, pudiendo una mujer, en algunos casos, conseguir mayor apoyo con sus pares o incluso con la competencia.
(parte IV) —- —– —-
Las claves de Rossana
Definir sus objetivos profesionales, personales y de familia.
Para Rossana es fundamental establecer un camino hacia donde ir, qué aceptar, qué no y qué buscar, para saber cuáles son las cosas que hay que hacer para llegar allá, así como también establecer prioridades.
Tener sellos.
En el principio de la carrera, cuando no tienes nada que ofrecer, los sellos son los que más importan, por lo tanto para la profesional fue esencial ir a una buena universidad, hacer un buen postgrado, trabajar en buenas primeras empresas: “todo suma”.
Viajar y conseguir una multiplicación de experiencias.
Vivir en diferentes países y asumir distintos proyectos le fue de gran ayuda para entender diferentes realidades, aprender y manejar diversos estilos y culturas.
Pasión por lo que se hace y encontrarle sentido al trabajo.
“Cuando uno hace lo que le gusta el trabajo deja de ser trabajo y una obligación, se convierte en un lugar donde te das, disfrutas, te entregas apasionadamente por algo; yo creo que las personas que se entregan apasionadamente por algo lo logran, porque no lo largan hasta obtenerlo”, explica. Además, trabajar en una empresa en que las consultoras se apasionan por su negocio, teniendo oportunidad de mantenerse o mandar a sus hijos a la universidad es algo que la llena de otra forma.
Mantenerse fiel a una empresa que uno y a uno lo valoran, pero desempeñando diferentes cargos y funciones.
“Me gusta más la estabilidad, estar en una empresa y crecer. Aunque sea una estabilidad como esos siete años (en Avon) en cinco cargos; pero es el mismo negocio. La estabilidad no está en no moverse si no en crecer dentro de lo mismo”, reflexiona.
Asumir retos y experiencias, estructurando su carrera más allá de las posiciones.
Su carrera ha sido dinámica. Ha crecido de forma horizontal, vertical, diagonal, descendiente, etc. Esto porque más que importarle ir subiendo escalones, su energía se vuelca en enfocar su carrera en torno a asumir diferentes experiencias, además de buscar cargos que tengan impacto en la empresa, en los resultados, en las finanzas y en su público o target.
Esta energética mujer cautiva con sus experiencias, con su claridad y con lo que pareciera ser un perfecto manejo entre conseguir las metas y sueños personales, junto con el desarrollo de una familia cómplice y aventurera. Su vida laboral y de constantes auto extradiciones -que para cualquiera podría significar un sin fin de tediosas responsabilidades y cambios- para ella (y ellos) se traduce en un mar de nuevas y entretenidas cosas por hacer, conocer y vivir.