Cuando en 1851 se formó en Valparaíso la primera compañía de bomberos en Chile, nunca se imaginaron que una mujer podría ser parte de esto. Ahora, 160 años más tarde, son miles las mujeres que se postulan todos los años para pertenecer al Cuerpo de Bomberos… pero lamentablemente no es el fuego con lo único que ellas tienen que luchar día a día.
Suena el timbre, ahora es cuando todos saben que deben prepararse para una emergencia. Dejan la televisión y sus tareas de lado para ponerse los trajes contrafuego y correr a la bomba que los espera en el primer piso. La rapidez lo es todo en ese momento, no se puede perder ni un segundo, y el compañerismo -tanto en hombres como en mujeres- se vuelve fundamental. Esto es lo que ocurre un día normal en la 19ª Compañía de Bomberos en el sector de Lo Barnechea, donde de los 63 voluntarios, solo se cuentan 7 mujeres.
Un día junto a la bombera María José Cofré
Con tal solo 23 años, ingresó a la compañía el 2006. “Desde chica siempre quise ser bombera, escuchaba la bomba y sentía que esta me llamaba”. No puede estar más feliz, ella es la única mujer, de 13 personas, que vive en la compañía permanentemente. En un principio, estaba nerviosa, ya que sabía que era difícil la entrada de las mujeres en este rubro. Hizo el curso teórico y práctico, al igual que el resto de los voluntarios, el que dura aproximadamente 6 meses. En este proceso, hay una evaluación diaria en la que si tus notas son buenas, recién puedes postular a entrar a la compañía, pero la decisión depende de una votación de sus miembros. “Cuando me enteré que me habían aceptado no lo podía creer, no podía dejar de sonreír”. Ahora, en su nueva casa dice sentirse bastante cómoda y tiene una vida bastante normal. “Todos los días, a excepción del domingo, suenan unos timbres a las 8 am. Me voy a clases y cuando vuelvo converso con mis compañeros, vemos tele, cocinamos. Hay veces que suenan los timbres y eso significa que hay un llamado, uno corre, se pone el mono (traje), saca el resto del equipo de protección personal y se sube a la máquina. Cuando no nos salen llamados simplemente estamos ahí, es como si fuera tu casa”.
Sigue siendo un mundo de hombres
A pesar de que no haya una ley que establezca que las mujeres no pueden ejercer este oficio, hay muchos lugares donde son discriminadas.
Paola Lillo, pertenece a la 19ª compañía y asegura que es difícil el tema de la discriminación. Explica que muchos creen que las mujeres no se van a poder el trabajo y las miran en menos. “He escuchado testimonios de excelentes bomberas, que son oficiales de comandancia y aún reciben malos tratos por parte de voluntarios hombres. Además si una bombera mete las patas se va a saber”, comentó Lillo. En su compañía por lo menos se siente conforme de que no se les cierren las puertas a las mujeres. Francisco Llaña, Teniente Primero de dicha compañía siempre estuvo de acuerdo con que entraran mujeres, pero admite que muchas veces hay problemas por “el venir a buscar pololo”, pero esas mujeres se van luego, ya que no aguantan los entrenamientos físicos que, por su lado, explicó el teniente, les exige a todos por igual: “Ser bombero es un trabajo pesado y deben estar preparadas para todo”, sentencia.
Por el contrario, hay casos como en la 15ª Compañía de Bomberos donde simplemente no las aceptan porque creen que es un tema de hombres. Nicolás Aranguis, bombero de la compañía, asegura que “no podemos decirle a las mujeres que no se postulen, pero simplemente no van a quedar”.